LA PRÁCTICA DEL DERECHO DURANTE Y DESPUES DEL COVID-19

Ya por todos conocidos la realidad que envuelve a Panamá y al mundo entero relacionado con la Pandemia del Coronavirus, que ha obligado a todos incluyendo las firmas de abogados grandes y pequeñas a ajustar su manera de trabajo, vemos en las páginas web y en las redes sociales mensaje como: Por instrucciones de las autoridades sanitarias, trabajaremos de forma remota, tratando con ello de enviar un mensaje de tranquilidad, resiliencia y sobre todo decir existimos.

En la práctica del derecho, al igual que otros sectores de la economía se implementan políticas y herramientas tecnológicas para seguir prestando los servicios de forma remota, afianzando con ellos su compromiso con sus clientes ante la emergencia global. Ahora bien, cual es el futuro del mercado legal.

El éxito de la prestación de servicios jurídicos descansa en gran medida en cómo percibe el cliente la cercanía y experticia del abogado, todo esto debe ser evaluado y ajustado, es necesaria una reingeniería total del modo de trabajo si se quiere ser exitoso en un mercado cambiante, donde lo que prima es una relación cliente-abogado más despersonalizada.

Los abogados y las Firmas de éstos, deberán adquirir conocimientos y habilidades en manejo de tecnología que quizás otrora no eran indispensables en el ejercicio de la profesión y que le permitan coordinar y realizar audiencias, reuniones, capacitaciones virtuales (Skype, Zoom, Google Meeting, etc), obligatorio será participar de manera activa en las alternativas tecnológicas que ofrecerá el Organo Judicial y Ministerio Público para situaciones procesales como notificarse, adelantar trámites o actuaciones procesales en favor de sus clientes.

Todo está cambiando, ya no será indispensable las grandes oficinas, los elegantes despachos y reuniones de café, ya que todo migró a la modalidad de teletrabajo, al manejo remoto donde la tecnología será la principal herramienta y ayuda para el éxito en la profesión, lo saben los abogados y sobre todo lo espera el cliente, una estructura de trabajo mucho más flexibles en términos de organización y con un gran factor diferenciador: el uso de la tecnología.

Los abogados y sus firmas deberán amoldarse a la realidad y cambios que sufran sus clientes en los próximos meses, como la única opción de lograr el éxito en la práctica del derecho. Servicios que antes de la pandemia no eran prioridad, bueno, ahora sí lo son. Las plataformas digitales y las páginas web de los abogados pasan a ser el alma de la profesión, los sistemas de marketing digital, el uso de las redes sociales será indispensables en la comunicación con los clientes existentes y futuros.

Situaciones tan elementales como las consultas legales deberán ser resueltas de manera remota mediante el uso de la tecnología y quizás el aspecto mas relevante Los Honorarios habrá que replantearse nuevas tasas, promociones, sistemas de suscripción, en fin, todo dirigido a facilitar en el aspecto económico y sanitario al cliente que al fin al cabo es el objeto del éxito del abogado.

Así las cosas, el coronavirus deberá asumirse como una oportunidad para cada abogado de acelerar cambios que antes se veían más lejanos, replantear la misión, estructura y forma de trabajar sin descuidar parámetros de calidad, responsabilidad y sobre todo eficiencia.

Mgter Jorge Alberto Ceballos Rodríguez
Socio Fundador y CEO

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